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23 Noviembre, 2007
Por Carolina Ararat
Por Carolina Ararat
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Los garajes en el sótano tienen sin duda alguna sus atractivos, especialmente cuando se trata de llenar un espacio dentro de una casa construida en un terreno pequeño. Este tipo de construcción genera con mucha frecuencia, algunos problemas entre los cuales podemos mencionar: Infiltración de agua en caso de fuertes precipitaciones, grietas en la fundación por el hielo, hundimientos de muros de contención, etc.
En muchos de los casos, con el paso del tiempo muchos propietarios sufren una gran desilusión al pensar que si se hubieran tomado algunas precauciones, se hubiesen evitado daños peores.
Muchos especialistas en construcción ven con malos ojos, los garajes en el sótano. Algunos desean la eliminación total de este tipo de construcción. La mala suerte de este tipo de garajes en el sótano, consiste en el tratamiento inadecuado de la fundación y de la pendiente o inclinación creada por el área de acceso, pendiente que favorece la circulación de agua en dirección del garaje.
La puesta en aplicación de algunos principios de base a la hora de la concepción de la obra, permiten en todo momento, asegurarse de un buen trabajo con mayor durabilidad.
La protección adecuada de las fundaciones
En los países nórdicos donde existe el invierno, es necesaria la protección adecuada de las fundaciones contra el hielo. Un garaje debe de estar sentado sobre fundaciones que se encuentren a profundidad, en otras palabras en las fundaciones principales de la casa, lo cual implica trabajos de excavación suplementarios.
Si los muros que soportan el terreno adyacente a la pendiente de acceso, se encuentran dentro de los cinco pies, se deberá extender la zona de protección, de cinco pies aun más allá de los muros, en lugar que simplemente se encuentre distanciado de la puerta.
Una pendiente de acceso a la inclinación moderada
Debido a la coacción ejercida por las entidades municipales, cuando se refieren y critican el margen de retroceso en los garajes construidos en un sótano, indican que estos garajes son frecuentemente dotados de pendientes de acceso bien pronunciadas, que además no son funcionales para un vehículo regular. Esta coacción debería, en casos de terrenos de esta clase, condenar la idea de colocar un garaje en el sótano. De hecho, una inclinación de acceso eficaz debería presentar una inclinación entre 3 y 8 %.
Cuesta o policía acostado en al entrada de una zona de estacionamiento
Una medida simple pero esencial en la protección contra las infiltraciones de agua, lo constituye la colocación de lo que se conoce como policía acostado o pequeña cuesta al comienzo de una zona de estacionamiento, antes de la inclinación de la pendiente que da acceso al garaje. Una estructura como ésta, creada para ser como una barrera eficaz contra el agua que se acumula en las calles a la hora de una precipitación. Y en climas nórdicos o fríos, se hace imperativa la implementación de esta medida. En el invierno, las alcantarillas y lugares de paso de las lluvias que recorren las calles, se congelaran, son inoperantes en parte o en su totalidad, de manera que las aguas de lluvia que están en las calles se dirigirán necesariamente al garaje que se encuentren en el sótano, y que no esté previamente protegido.
Un drenaje específico y bien mantenido
Los drenajes de la fundación principal de la casa, no deben bajo ningún aspecto ser utilizados para captar las aguas que chorrean de la pendiente de acceso del garaje. La construcción de un garaje en el sótano debe proveer la instalación de un drenaje específico, totalmente independiente del drenaje de la fundación principal de la casa, el cual debe de ser ubicado, delante de la puerta del garaje. Una limpieza minuciosa enfocada a desbloquear de todo rastro de hojas, grava, u otros objetos que la pudieran bloquear debe de ser efectuada 3 veces al año. Es la única manera de garantizar la eficacidad de este drenaje. Un drenaje inadecuadamente mantenido, creará sin duda alguna desagradables sorpresas.

